Miguel Torres involucrado en un proyecto social premiado en Chile Print E-mail
jueves, 03 septiembre 2009
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Miguel Torres
Miguel Torres
La bodega de Miguel Torres, en Chile, participa como único socio particular de un proyecto premiado por el Ministerio de Agricultura chileno. Se trata de la elaboración de un espumante con la Uva País, que cultivan pequeños agricultores en 15 mil hectáreas del costero secano. La Uva Pais chilena es similar a la mission de California y criolla chica de Argentina. La experiencia de Torres en espumante augura una salida exitosa para el trabajo de muchos agricultores de bajos recursos.

Fuente: Diario del vino

Diario del Vino reflejó este trabajo desde su inicio. En este link puede leerse el lanzamiento del proyecto en una colaboración del bodeguero chileno Fancisco Gillmore. El mismo tiene su origen en un comentario que el actual Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Mariano Fernandez - catador de profesión - le hizo oportunamente al empresario Miguel Torres.

Pedro González tiene 52 años. Vive en el sector de Carrizal, en pleno secano de la Región del Maule. Toda su vida ha hecho lo mismo: producir uvas de la cepa país.

González no tiene muchas opciones más. La falta de canales de regadío en la zona hace que sea imposible plantar hortalizas o maíz, cultivos más rentables. Sus diez hectáreas de antiquísimas parras en cabeza -"ya eran muy viejas cuando mi papá compró este terreno", explica González- son la única oportunidad real de obtener ingresos para vivir.

Y no sólo para Pedro González. También para sus hijos Francisco y Sebastián, que trabajan con él. "No me alcanza para pagarle a alguien de afuera y para ellos es difícil encontrar algo mejor, pues la situación acá no es muy buena", reconoce el agricultor.

La historia de González se repite cientos, sino miles, de veces en el secano del Maule. Agricultores que sobreviven a duras penas gracias a sus parras de uva país. El gran problema es que se trata de un círculo vicioso. Si bien esa cepa genera ingresos, también es cierto que son muy escasos, ya que no se le reconocen buenas condiciones viníferas y con suerte es usada para hacer vinos de bajo valor. En parte, eso ayuda a entender por qué la Región del Maule, en forma consistente a través del tiempo, tiene uno de los mayores índices de pobreza rural de Chile.

Ninguneada por las grandes compañías vitícolas por el carácter rústico de los vinos que da, la cepa país es la que tiene el precio más barato en Chile. Tanto es así es que este año se llegaron a ofrecer sólo 70 pesos por kilo, frente a los 300 pesos por kilo que ofrecieron las viñas por uvas cabernet sauvignon de nivel reserva.

Pedro González reconoce que tiene un pasar un poco mejor que sus vecinos, pues es socio de la Cooperativa de Loncomilla, que procesa las uvas y las vende como vino a granel a grandes viñas. Gracias a esa industrialización es capaz de generar un poco más de ingresos como productor de uva país.

Sin embargo, desde el año pasado, Pedro González hace una contribución clave para cambiar la cara de la uva país. A partir de 2008, junto a una decena de productores de todo el Maule, vende una pequeña parte de su producción a un grupo de investigadores.
Los compradores son miembros de un joint venture entre la Universidad de Talca y la viña Miguel Torres y su objetivo es tan ambicioso como rupturista: producir vino espumante a partir de la, hasta ahora, humilde cepa país.

El nombre oficial del proyecto es "Evaluación técnica y económica de vino espumante a partir de cepas tradicionales de la VII Región". El mismo que se hizo acreedor del premio a la Innovación Agraria 2009 de la Fundación de Innovación Agraria del Ministerio de Agricultura, BancoEstado y Revista del Campo.

A pesar del escaso tiempo de trabajo, los resultados cualitativos del espumante de país llamaron la atención, cuando fue presentado ante críticos y periodistas de vino en Santiago en marzo pasado.
La mezcla entre calidad, potencial de impacto social y económico en pequeños agricultores y la posibilidad de rescatar un cultivo tradicional y posicionarlo como un representante del país en los mercados internacionales sedujeron al jurado del Premio a la Innovación Agraria 2009. Por unanimidad, se decidió otorgarle el primer lugar.

Creatividad
Marigen Hornkohl, ministra de Agricultura y presidenta del jurado, afirma que el premio a la innovación es un reconocimiento a la creatividad y el esfuerzo de quienes transforman un obstáculo o una necesidad en una oportunidad para impulsar la competitividad de Chile.

"Se premió el proyecto de la viña Miguel Torres y de la Universidad de Talca por su aporte a la evaluación de aspectos técnicos y económicos de la fabricación de un vino espumante con la tradicional uva país. Esta iniciativa espera generar otras perspectivas de negocio para los pequeños agricultores que viven del cultivo de esta cepa característica de las zonas de secano", explica Marigen Hornkohl.

Desde el otro lado de la línea telefónica, en España, Miguel Torres, dueño de la viña del mismo nombre, no oculta su alegría por ser parte del grupo que recibió el galardón.

"Esto ha sido interesante. Viene a confirmar las posibilidades que tiene la viticultura chilena. Todavía es un país joven en este tema, llevan menos de 500 años. Hay mucho por hacer todavía. Este vino espumoso es una muestra de que se pueden lograr muchos avances en cuanto a zonas, cepas y nuevos productos. Chile tiene un gran potencial de desarrollo", afirma el viñatero Miguel Torres.

Yerko Moreno, director del Centro Tecnológico de la Vid y el Vino de la Universidad de Talca, también mostró júbilo por el premio recibido.
"Es muy gratificante lograr un premio. Uno no investiga en pos de lograrlos, pero indudablemente, es muy agradable para el equipo que trabaja en este proyecto recibir ese reconocimiento público. Nos estimula a hacer nuevos proyectos innovadores", explica Yerko Moreno.

Mayor sintonía fina

Como buena sociedad, en el proyecto innovador ganador del 2009 el trabajo de las partes está bien definido.
La Universidad de Talca investiga el manejo a nivel de huerto y se encargó de ubicar a productores de uva país de diferentes áreas del Maule. En tanto, la viña Miguel Torres pone su experiencia en la fabricación de vinos espumantes para estudiar las mejores técnicas de procesamiento de la uva país.

En 2007, la Universidad de Talca y la viña Miguel Torres decidieron unirse para postular a fondos de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA). Su fin era llevar a cabo un estudio de tres años sobre el potencial de la uva país.

La FIA dio el sí y los respaldó con 30 millones de pesos. A comienzos de 2008, en la Universidad de Talca se decidió trabajar con productores de Yumbel, Cauquenes y San Javier. Cada uno de los viñateros entregó casi 1.500 kilos de uva en promedio.

En la viña Miguel Torres, la uva quedó al mando del enólogo Fernando Almeda. Se decidió trabajar esa materia prima con el método tradicional, el mismo con el que se hace el champagne y en el que la segunda fermentación se realiza al interior de las botellas.
"Ya vamos en el segundo año de producción y estamos desarrollando una mayor sintonía fina respecto de la elaboración. A pesar de ello, los resultados son buenos pues logramos una intensidad aromática interesante y una buena frescura en boca", afirma Fernando Almeda.

Abrir nuevos mercados

Aunque el proyecto finaliza en 2010, los participantes ya están mirando más allá.

"La verdad es que tiene que venir una segunda parte, que es el estudio de mercado. Tenemos un buen producto de base a partir de una inversión modesta. Ahora viene la fase de determinar qué mercados pueden aceptar este producto y a qué precio. Mi recomendación va a ser que el dinero del premio, los 5 millones de pesos, se inviertan en estudios de demanda potencial para saber dónde podemos ir a parar. Además, sería importante que las viñas chilenas se animen. Esto es un proyecto que debe ser de todos, no sólo de Miguel Torres", afirma el viñatero catalán.

Yerko Moreno, en tanto, reconoce que este proyecto provocó efectos inesperados en la misma Universidad de Talca.

"Nos llevó a tener una mirada distinta de la agricultura del Maule. A revalorizar lo que es propio de ella y a potenciarla. No queremos transformarla en lo mismo que el resto de la zona central. Por eso estamos diseñando proyectos para estudiar el potencial de la uva moscatel y cómo mejorar la agricultura de secano. De esa forma la región va a poder ofrecer al mundo productos únicos y de mayor valor", concluye Yerko Moreno.

Marigen Hornkohl, ministra de Agricultura.
"La innovación no es un proceso lineal. Abarca actividades más allá de la investigación, como entrenamiento, finanzas, diseño y comercialización. Además, implica la interacción de las empresas y productores con su entorno, es decir, con universidades, centros de investigación, consultoras, consumidores, proveedores, e incluso competidores".

Ricardo Auad, gerente de Pequeña Empresa de BancoEstado
"El proyecto ganador le agrega valor a un producto que es prácticamente marginal. Además, se espera que muchos pequeños agricultores se vean beneficiados. Como banco nos interesan las mejoras en la producción, comercialización y acceso a los mercados, de tal forma que les permita mejorar sus ingresos a las personas.
Vieja como el país"

Aunque está relegada tanto geográficamente, en el secano del Maule y del Biobío, como económicamente, por sus bajos precios, la uva país es central en la historia del vino chileno.

Los expertos señalan que su origen se remonta a los primeros conquistadores españoles y habría llegado en estacas o en semillas de pasas desde Perú. Tiene similitudes con las variedades mission de California y criolla chica de Argentina.

Actualmente, los datos oficiales indican que existen cerca de 15 mil hectáreas de esta variedad plantada en Chile.

Los jueces
El jurado de la versión 2009 del Premio a la Innovación Agraria estuvo compuesto por: Marigen Hornkohl, ministra de Agricultura; Paula Escobar, editora de Revistas de El Mercurio; Ricardo Auad, gerente Pequeñas Empresas BancoEstado; Luis Mayol, presidente SNA; Jorge González, subgerente Pequeñas Empresas BancoEstado; Pedro Bustos, agricultor; Raúl Iturrieta, pequeño agricultor; Rodrigo Vega, director ejecutivo FIA, y Patricia Vildósola, editora de la Revista del Campo de El Mercurio.

Eduardo Moraga Vásquez. Revista del Campo - Chile

Fuente: diariodelvino.com 

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