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 Foto: Gentileza Piqui Cuervo Una filosofía sustentable que respeta la tierra y logra buenos vinos
Fuente: La Nación
El viene de una familia del vino de San Rafael, pero se conectó con la uva desde un lugar personal: son vinos realizados con respeto y cuidado a la tierra, desde que se abona el suelo hasta que el vino llega a la góndola. Es la bodega Finca Dinamia, que dirigen Diego Bianchi y Juan Sánchez March: una de las pocas en nuestro país que se dedica a la biodinamia. ¿Qué es esto? Cuernos enterrados, curaciones naturales, gansos que caminan por la plantación: son elementos que con su lógica explicación y, por qué no, algo de mística, favorecen la elaboración de buenos vinos que, además, ayudan a preservar el planeta. Nace a partir de la escuela antroposófica del pensador Rudolf Steiner (escuelas Waldorf) y no sólo se aplica al vino, sino que se puede hacer con todos los cultivos. El concepto de lo orgánico ronda esta filosofía, pero para ser biodinámico debe tener, además, un vademecum natural que lo organice todo, y certificaciones internacionales difíciles de conseguir por los extremados controles: desde el uso del calendario lunar para la elaboración hasta el pago de los sueldos a los jornaleros.
Paso por paso
Primero se arma el compost para el abono (realizado con pasturas y desechos animales) que reemplaza a los fertilizantes. En esta etapa entran a jugar los famosos cuernos, que se entierran rellenos de un abono más concentrado y se desentierran en cada cosecha. Luego se desarrollan las plantas curativas, en caso de que el viñedo lo necesite.
El más curioso de los preparados biodinámicos es el cuerno de vaca lleno de estiércol, que se entierra durante todo el verano hasta que se cosecha. Se diluye en agua y se aplica a la tierra en forma de spray con el objetivo de que trabaje sobre la memoria celular de la planta.
Para los hacedores, la uva resultante del proceso es más jugosa y sabrosa. Pero a la hora de diferenciarlo con otro elaborado tradicionalmente, no se puede reconocer organolépticamente. La línea de vinos se llama Buenalma; su botella y su etiqueta responden al cuidado del medioambiente. Se compone de un malbec cosecha 2008 y un rosado de malbec 2009.
En el país hay otras bodegas que utilizan esta filosofía y, aunque con menores certificaciones biodinámicas, son orgánicas y ecológicas. Entre ellas, Colomé, Krontiras, Cechin, Vinecol, Alto Salvador, Alta Bonanza, Tacuil, Alpamanta. Más datos: www.fincadinamia.com
Fuente: La Nación
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