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 Fuente: Infobae Profesional Tras superar la mayor crisis económica de las últimas décadas y
postularse como la quinta potencia mundial en el mediano plazo, el país
vecino se presenta como uno de los mercados más atractivos para las
bodegas argentinas a la hora de hacer nuevos negocios. La opinión de
empresarios y expertos.
Fuente: Infobae Profesional
En plena crisis internacional, los vinos argentinos encontraron la llave para abrirse paso y lograr aumentar su presencia a nivel mundial: la excelente relación precio-calidad.
De hecho, cuando más se sintió el golpe del tsunami y las ventas al mundo de países competidores cayeron, fue el momento en el que las bodegas locales se vieron más fortalecidas e incluso incrementaron sus envíos.
Los dos principales mercados que motorizaron las ventas de vinos embotellados son Estados Unidos y Canadá, que acaparan casi el 50% de las exportaciones argentinas.
En este contexto, si bien los envíos a Brasil se mantuvieron estables –con una muy pequeña caída del 3% en lo que va del año-, las excelentes perspectivas para la economía del país vecino –que aspira a convertirse en la quinta potencia mundial en el mediano plazo- hacen prever que 2010 será un excelente año para hacer nuevos negocios.
Al respecto, cabe destacar que para la Argentina, Brasil es el cuarto mercado para sus exportaciones. Además, hoy las bodegas nacionales ocupan el segundo lugar como mayores proveedores –detrás de las chilenas- y tienen un market share del 22 por ciento en el total importado por ese país, según un estudio de Área del Vino.
 Fuente: Infobae Profesional
Este es un dato a destacar, dado que en otros mercados estratégicos, como EE.UU. -destino al que se exportó por más de u$s126 millones entre enero y agosto-, la Argentina tiene un share del 4 por ciento.
En diálogo con este medio, Mario Giordano, gerente de Wines of Argentina, entidad privada responsable de la promoción de exportaciones del vino argentino, destacó que “las posibilidades en ese mercado para la Argentina son muy buenas. Hay mucho margen para seguir creciendo. De hecho, están las condiciones dadas para emparejar la carrera con Chile, que hoy está al frente pero no muy lejos de nosotros”.
Giordano agregó que “desde hace mas de 12 años hemos estado trabajando en una asociación muy estrecha con los importadores y la prensa especializada de Brasil. Y sin abandonar lo hecho hasta el momento, ahora comenzamos a potenciar la comunicación directa al consumidor, realizando semanas argentinas, de gastronomía y vinos. El objetivo es trabajar en la educación de ese mercado, haciendo asociaciones estratégicas con las escuelas de sommeliers y chefs de ese país”.
Las “vedettes” argentinas
En este contexto, ¿cuáles son los vinos argentinos que más se consumen en Brasil?
Según un relevamiento de Área del Vino, exclusivo para este medio, la marca más exportada a ese país entre enero y septiembre fue Santa Ana Selección, con más de 110 mil cajas de 9 litros enviadas por un valor cercano a 1,2 M de dólares.
En diálogo con iProfesional.com, Adriano Vivas, export manager de Bodegas Santa Ana, destacó que están presentes hace 15 años en ese mercado y que Brasil representa cerca del 30% del negocio por ventas al exterior.
Consultado sobre la estrategia que implementaron para que una de sus marcas se ubique en el primer puesto, el directivo explicó que “la clave fue impulsar un fuerte desarrollo de los canales de distribución, que permite que hoy estemos presentes en todas las principales cadenas de supermercados y en todas las regiones del país. Además, logramos mantener consistencia en la calidad de los productos, transformándonos en una opción confiable y accesible para los consumidores brasileños”.
El experto agregó que “este ha sido un año difícil para las exportaciones a Brasil, porque además e la crisis económica y financiera, se sumaron trabas burocráticas y complicaciones para la obtención de licencias no automáticas”.
Sin embargo, destacó que las proyecciones para el año próximo son muy alentadoras: “Confiamos que en el 2010 la Argentina podrá retomar la senda de crecimiento, siempre en la medida en que puedan resolverse los conflictos bilaterales”.
En segundo lugar, con más de 48.000 cajas por 1,1 M de dólares, se ubicó Benjamín Nieto Senetiner, línea conformada por cinco varietales: Cabernet Sauvignon, Malbec, Chardonnay, Tempranillo y Syrah.
Thomas Siedmann, gerente de Marketing de Nieto Senetiner, explicó a iProfesional.com que la bodega “se encuentra en el corazón de Luján de Cuyo, en el Valle de Vistalba, Mendoza y se distingue por ser una bodega argentina referente e el mundo, con alto prestigio y tradición familiar”.
La compañía exporta el 30% de producción, siendo los principales mercados EE.UU. y Brasil.
A la hora de analizar la estrategia en este último país, Siedmann destacó que “ha sido una combinación de factores: productos con excelente ecuación ´value for money´, trabajo en equipo con un distribuidor comprometido y enfocado con la bodega y una fuerte inversión en comunicación”.
Con respecto a los vinos que están vendiendo en Brasil, destacó que “empezamos con el envío de pequeñas partidas a partir del año 2000 pero dimos el gran salto cuantitativo cuando lanzamos la marca Benjamin Nieto Senetiner, la línea de vinos jóvenes, frescos y frutados”.
El experto destacó además que la importancia de ese mercado es tal que “hace 3 años decidimos abrir una oficina comercial en San Pablo, lo que nos permite tener una relación cotidiana con el importador y mucha agilidad para la ejecución de acciones comerciales y de marketing”.
Toda esta estrategia le permitió a la bodega sobreponerse a la contracción que sufrió esta industria en general en Brasil este año y hasta prevén exportar un 20% más que en 2008.
En el tercer lugar, con más de 17.000 cajas de 9 litros valuadas en casi 1 millón de dólares, se ubicó el vino Catena, de la bodega Catena Zapata, que también tiene otra marca –Alamos- en el quinto puesto del ranking.
Cecilia Rázquin, gerenta de Exportaciones de Catena Zapata, explicó a iProfesional.com que “para nosotros, Brasil en términos de facturación se ha convertido en el segundo mercado de importancia en el transcurso de 3 años. Es un país que tiene un potencial increíble”.
“La estrategia utilizada desde un principio fue cuidar mucho las marcas y dónde venderlas. Nuestro importador entendió de inmediato cuál era la filosofía de la bodega y el posicionamiento que se quería lograr para lo cual introdujo los vinos solamente en restaurantes y tiendas para consumidores ABC1. Otro punto fundamental fue concentrarnos en entregar la máxima calidad posible en cada segmento de precios”, destacó.
A la hora de analizar las variables que tienen que tener en cuenta las bodegas argentinas que planean realizar negocios allí, Mario Giordano destacó que “no es un país consumidor de vinos, ya que hay preferencia por las bebidas espirituosas y la cerveza”, al tiempo que destacó que “otro aspecto que complica el desarrollo, sobre todo en el on trade -lugares de consumo, como restaurantes, bares y hoteles- es la ley de tolerancia cero al control de alcoholemia”.
Desde Santa Ana explicaron que “es un mercado emergente, dominado históricamente por la cerveza y relativamente nuevo para vinos, que tiene un share bajo aunque con crecimiento sostenido”.
En la misma línea, desde Nieto Senetiner, afirmaron que “el consumo anual per cápita en Brasil no alcanza los 3 litros, un número bajo frente a los 30 de la Argentina. Sin embargo, en los últimos años aumentó fuertemente el interés por los vinos y espumantes”.
 Fuente: Infobae Profesional
En este contexto, Siedmann destacó el marcado incremento del consumo de vinos de alta gama, que se debe, entre otros factores, “al gran tamaño de segmento de consumidores de alto poder adquisitivo y al formidable desarrollo gastronómico que ha tenido la gastronomía, sobre todo en las grandes ciudades, especialmente en San Pablo”.
Esa ciudad, de hecho, concentra el 45% de todo el vino que se consume en Brasil, seguida por Río de Janeiro y la región sudeste.
Empresarios, en alerta
Si bien las perspectivas son buenas, las bodegas argentinas están preocupadas por la creciente guerra comercial que se desató entre la administración de Cristina Kirchner y Luis Inácio Lula da Silva.
El conflicto comenzó cuando la Argentina comenzó a frenar importaciones –de Brasil y de otros países, mediante la aplicación de licencias no automáticas, un trámite obligatorio que deben realizar los importadores para poder ingresar un amplio listado de productos.
A modo de represalia, Brasil respondió con la misma herramienta y a fines de octubre hubo cientos de camiones parados en la frontera que no podían ingresar por las nuevas trabas a las importaciones. Uno de los productos más perjudicados fueron los vinos.
Giordano destacó que “la mayor amenaza para nuestro crecimiento en ese mercado es la inconsistencia de las relaciones bilaterales macro y la política de cierre de mercado que tienta a los productores vitivinícolas de Brasil, los cuales tienen un lobby muy importante a pesar de no ser significativo su aporte al PBI de Brasil”.
Desde Santa Ana agregaron que la aplicación de nuevas barreras “ha afectado mucho la fluidez de los embarques, en un período donde se concentran muchos despachos para poder llegar a tiempo con mercadería para las ventas de Navidad y fin de año. Lentamente se han ido destrabando algunas licencias, pero esperamos que el problema puede ser resuelto por nuestra autoridades lo antes posible”.
En la misma línea, Rázquin explicó que “la prohibición temporal que hubo al otorgamiento de licencias nos afectó y de hecho afectó a toda la industria. Por el momento estamos operando normalmente, pero estamos a la expectativa de que este tema se resuelva en forma definitiva”.
Fuente: Juan Diego Wasilevsky - Infobae Profesional
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