| Francia vende su alma |
|
|
|
Frente a la fuerte competencia de vinos del Nuevo Mundo, la industria del vino francés ha decidido luchar con las mismas armas, poniendo de relieve las castas de sus vinos, rompiendo una larga tradición de promoción de los terruños.
Fuente: El Mundo Vino "El objetivo es simplificar la iferta francesa alrededor de vinos que tendrán una marca, un sabor, un origen nacional, con una consistencia en la calidad como lo hacen los países del Nuevo Mundo", dice René Moreno, presidente de Anivin, una novísima organización interprofesional que agrupa a productores y comerciantes volcados a la exportación. Históricamente, Francia ha insistido siempre en sus denominaciones, en terruños a veces minúsculos, y se ha basado en su imagen de competencia, de vinos de calidad, sin preocuparse demasiado por hacer inteligibles sus productos para los consumidores no iniciados: un mercado del que se han adueñado los productores del Nuevo Mundo. Desde 2009, Anivin se ha visto encargar la reconquista de los mercados centrándose en los vinos australianos y californianos, que en los últimos años han robado cutas importantes a los vinos franceses en mercados tan grandes como Gran Bretaña o Alemania. Este nuevo enfoque se refiere a los vinos franceses de gama más bien baja, sin una marca de calidad como puede ser una DOP, y que van a ser vendidos para la exportación bajo la designación genérica de "vin de France". Esta es una respuesta a la reforma de la OCM (Organización Común de Mercado), dirigida por Bruselas en 2008, que ha relajado las reglas del juego. Ahora los profesionales pueden indicar en la etiqueta el nombre de las castas (chardonnay, cabernet sauvignon, merlot ...), como ya lo están haciendo desde hace decenios los vinos de EEUU, Australia, Nueva Zelanda, Chile o Argentina. "El nombre de la uva se ha convertido en un referente esencial" para la educación del consumidor que se pone a catar a través de su gusto, dice Moreno , según el cual el cliente debe tener "puntos de referencia" para determinar si se prefiere "un sauvignon, vino blanco seco" o "un chardonnay, vino blanco más redondo y graso". Con esta reforma, los comerciantes también tienen la oportunidad de ensamblar uvas y vinos de diferentes regiones para "dar más la creatividad, la flexibilidad para adaptarse a las demandas del mercado", dice por su parte Valérie Pajotin, directora de Anivin. "Esta posibilidad de ensamblaje garantiza una regularidad en la calidad que convierte en leal al consumidor, con la promesa de un sabor constante del 1 de enero al 31 de diciembre", dice Pajotin para explicar uno de los ejes principales de su estrategia: el vino de marca. Para ella, "es como una marca de gran consumo, Coca-cola o Apple". Francia ataque también frontalmente en los precios. La oferta se divide en tres niveles (premium, medium y básico) propondrá tarifas entre 3 y 10 euros. "En una generación hemos perdido 20 a 30% del mercado", reconoce por su parte Bertrand Praz, gerente de compras de Grands Chais de France, que afirma ser el líder francés en la exportación de vinos y bebidas espirituosas. Pide "más humildad y más cuestionamiento" por parte los productores franceses. Anivin dispondrá de un presupuesto anual de 800.000 euros para la promoción de los vinos franceses para la exportación. En 2009, las exportaciones francesas de vino se desplomaron un 19% hasta los 5,5 millones de euros, volviendo a su nivel de hace un decenio, según cifras de Ubifrance, la Agencia francesa de desarrollo de negocios internacionales.
Fuente: El Mundo Vino
Agregar a favoritos (10) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 212
|
||||||||
| < Anterior | Siguiente > |
|---|










Sea el primero en comentar el artículo
